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Palas es el segundo mayor asteroide del cinturón de asteroides, y el tercero más masivo. Su órbita está situada en la parte central del cinturón pero resulta algo inclinada y excéntrica para un asteroide grande. La composición de Palas es única pero bastante similar a la de los asteroides de tipo C. Palas fue el primer asteroide descubierto tras Ceres. Fue encontrado por Heinrich Wilhelm Olbers el 28 de marzo de 1802, mientras realizaba observaciones para localizar y determinar la órbita de Ceres, usando las predicciones del gran matemático Carl Friedrich Gauss. Olbers lo bautizó en honor a Atenea, diosa griega de la sabiduría. En 1917, el astrónomo japonés Kiyotsugu Hirayama empezó a estudiar el movimiento de los asteroides. Observando un grupo de asteroides y basado en su movimiento orbital, inclinación y excentricidad, descubrió una considerable cantidad de distintas agrupaciones. En un informe reportó un grupo de 3 asteroides asociados con Palas, que se llamó la Familia Palas, usando el nombre del miembro más grande del grupo. Desde 1994 más de 10 miembros de esta familia han sido identificados (los miembros tienen valores de eje semi-mayor = 2.50–2.82 AU; inclinación = 33–38°.) La existencia de esta familia fue finalmente confirmada en 2002 mediante una comparación de sus espectros.

Palas ha sido observado ocultando una estrella varias veces, incluyendo el mejor observado de todos los eventos de ocultamiento de asteroides el 29 de mayo de 1983, cuando mediciones muy cuidadosas de los tiempos de ocultamiento fueron tomadas por 140 observadores. Dichas medidas han ayudado a determinar un diámetro preciso. Señales de radio de naves orbitantes alrededor de Marte han sido usadas para estimar la masa de Palas en base a las diminutas perturbaciones inducidas por éste en el movimiento del planeta. No se han realizado observaciones telescópicas a Palas que hayan mostrado características de su estructura. Palas no ha sido visitado por una nave, pero si la sonda Dawn tiene éxito estudiando a Ceres y Vesta, su misión podría extenderse a Palas. Debido a su alta inclinación orbital, Palas es más difícil de alcanzar por una nave espacial que otros grandes asteroides.

Palas es el segundo objeto de mayor tamaño del cinturón de asteroides, pero el tercero más masivo, ya que Vesta posee un volumen similar pero una densidad mucho mayor. En comparación, la masa de Palas equivale a alrededor de un 0,3% de la masa de la Luna. Tanto Vesta como Palas han tenido el título de "el segundo asteroide más grande" en algún momento de la historia. Palas se encuentra más lejos de la Tierra, y además tiene un albedo mucho menor que Vesta, por lo que aparece más tenue. De hecho, (7) Iris, mucho más pequeño, excede marginalmente a Palas en magnitud media en oposición. La magnitud media en oposición de Palas es de +8.0, un valor dentro del rango de los binoculares de 10x50, pero, a diferencia de Ceres y Vesta, requiere ayudas ópticas más poderosas para poder divisarse en elongaciones cortas, cuando su magnitud cae hasta valores de +10.6. Durante algunas oposiciones perihélicas exóticas, Palas puede alcanzar magnitudes de hasta +6.4.



      

Io

Ío es el satélite galileano más cercano a Júpiter. Recibe su nombre de Ío, una de las muchas doncellas con las que Zeus se encaprichó en la mitología griega. Fue descubierto por Galileo Galilei en 1610 y recibió inicialmente el nombre de Júpiter I como primer satélite de Júpiter. Con más de 400 volcanes activos, es el objeto más activo geológicamente del Sistema Solar. Esta actividad tan elevada se debe al calentamiento por marea, que es la respuesta a la disipación de enormes cantidades de energía proveniente de la fricción provocada en el interior del satélite. Varios volcanes producen nubes de azufre y dióxido de azufre, que se elevan hasta los 500km. Su superficie también posee más de 100 montañas que han sido levantadas por la extrema compresión en la base de la corteza de silicato del satélite. Algunas de estas montañas son más altas que el Monte Everest. A diferencia de la mayoría de los satélites externos del Sistema Solar, que se encuentran cubiertos de gruesas capas de hielo, Ío está compuesto principalmente de roca de silicato rodeando un núcleo de hierro derretido.
 
Ío cumplió un papel importante en el desarrollo de la astronomía durante los siglos XVII y XVIII, ayudando a la adopción del modelo de Copérnico del sistema solar y de las Leyes de Kepler del movimiento planetario. La primera medición de la velocidad de la luz fue realizada por Ole Rømer midiendo el periodo de rotación de Ío. A diferencia de la mayoría de los satélites del Sistema Solar, Ío podría tener una composición química similar a la de los planetas telúricos, principalmente compuestos de rocas de silicatos. Datos recientes provenientes de la misión Galileo indican que puede tener un núcleo de hierro con un radio de unos 900 km. Cuando la sonda Voyager 1 envió las primeras imágenes cercanas de Ío en 1979, los científicos esperaban encontrar numerosos cráteres cuya densidad proporcionaría datos sobre la edad del satélite. Contrariamente a las expectativas, Ío no tenía prácticamente cráteres. El satélite tiene una actividad volcánica tan intensa que ha borrado por completo las señales de cráteres de impactos pasados en su superficie. Además de los volcanes, la superficie cuenta con la presencia de montañas no volcánicas, lagos de azufre fundido, calderas volcánicas de varios kilómetros de profundidad y flujos extensos de varios cientos de kilómetros de largo, compuestos por material fluido muy poco viscoso (posiblemente algún tipo de compuesto de azufre fundido y silicatos). El azufre y sus compuestos adquieren una gran variedad de colores, responsables de la apariencia superficial del satélite. Estudios en el infrarrojo desde la superficie terrestre muestran que algunas de las regiones más calientes del satélite, cubiertas por flujos de lava, alcanzan temperaturas de hasta 2.000 K (aunque las temperaturas medias son mucho más frías, cercanas más bien a los 130 K).

Ío es el cuerpo del Sistema Solar con mayor actividad volcánica. Sus volcanes, a diferencia de los terrestres, expulsan dióxido de azufre. La energía necesaria para mantener esta actividad volcánica proviene de la disipación del calor generado por los efectos de marea producidos por Júpiter, Europa y Ganímedes, dado que los tres satélites se encuentran en un caso particular de resonancia orbital llamada resonancia de Laplace. Las mareas de roca sólida de Ío son ocho veces más altas que las provocadas en los océanos terrestres por la interacción gravitacional con la Luna. Algunas de las erupciones de Ío emiten material a más de 300 km de altura. La baja gravedad del satélite permite que parte de este material sea permanentemente expulsado de la superficie, distribuyéndose en un anillo de material que cubre su órbita. Posteriormente, parte de este material puede ser ionizado resultando atrapado por el intenso campo magnético de Júpiter. Las partículas ionizadas del anillo orbital de Ío son arrastradas por las líneas de campo magnético hasta la atmósfera superior de Júpiter donde se puede apreciar su impacto con la atmósfera en longitudes de onda ultravioleta, tomando parte en la formación de las auroras jovianas. La posición de Ío con respecto a la Tierra y Júpiter tiene también una fuerte influencia en las emisiones de radio jovianas, que son mucho más intensas cuando Ío es visible.


           


Dafne (anteriormente S/2005 S 1 ) es un satélite de Saturno. Su descubrimiento lo anunció Carolyn Porco el 6 de mayo de 2005. Apareció en seis imágenes tomadas por la nave Cassini el 1 de mayo con una exposición de 16 minutos del borde exterior del anillo A.



En las imágenes de alta resolución (3,54 km/pixel) se observa su disco de 7 km. Antes de poder observarlo se había inferido previamente su existencia de las ondas gravitatorias observadas en el borde exterior de la División Keeler.




S/2005 S 1 tiene aproximadamente de 6 a 8 kilómetros de diámetro, y orbita dentro de la División Keeler un hueco en el anillo A de Saturno a una distancia media de 136.505 km y con un periodo de 0,594 días (0,59537 si el semieje mayor es exacto). Los datos actuales no permiten estimar inclinación o excentricidad, aunque ambos probablemente estén cerca de cero. Tiene un albedo estimado del 50%.



     

 

Metis es el satélite de Júpiter más cercano a su superficie. Se encuadra dentro del Grupo de Amaltea de los pequeños satélites de Júpiter. Esta satélite fue descubierto en 1979 en imágenes enviadas por la sonda espacial Voyager 1 y fue designado temporalmente como S/1979 J3. En 1983 tomó oficialmente el nombre de Metis, la Titánide que fue primera esposa de Zeus y madre de Atenea. Metis se encuentra dentro del principal anillo planetario de Júpiter, y puede ser la fuente del material que lo compone.

Metis fue descubierto en 1979 por S. Synnott en las imágenes tomadas por la sonda Voyager 1 y fue designado provisionalmente como S/1979 J 3. En 1983 fue nombrado oficialmente Metis en honor a Metis, una titánide, que fue la primera esposa de Zeus (Júpiter en la mitología griega. En las fotografías tomadas por la Voyager 1, Metis solo se veía como un punto, y por lo tanto el conocimiento sobre Metis fue muy limitado hasta la llegada de la sonda Galileo. Galileo tomó imágenes de casi toda la superficie y estudió su composición en 1998. Metis posee una forma irregular y mide aproximadamente 60×40×34 km. Su masa y la composición de su núcleo son desconocidos. Su superficie posee muchos cráteres. Su albedo es bajo, especialmente en el hemisferio frontal, que es 1,3 veces más brillante que el trasero. Su coloración es rojiza.Metis es el satélite más interior del grupo de 4 pequeños satélites interiores de Júpiter. Su órbita se sitúa en torno a los 128.000 km de distancia de Júpiter, lo que corresponde 1,79 veces el radio del planeta. Por lo tanto, se encuentra más cerca que el principal anillo del planeta.

Su órbita es prácticamente circular y sin inclinación. Las fuerzas de marea hacen que rote sincronizadamente con Júpiter, mostrándole siempre la misma cara y con el eje más alargado apuntando hacia él. Se encuentra dentro del rádio de órbita sincrónica del planeta, y por lo tanto las fuerzas de marea están causando un lento descenso en su altura orbital. Si su densidad fuese igual a la de su vecina Adrastea, debería encontrarse dentro del límite de Roche de Júpiter. Aunque al no estar aparentemente fragmentándose, todavía no lo ha debido de haber alcanzado. Por tanto, el futuro de este pequeño satélite no es otro sino el de ir rompiéndose y acabar siendo engullido por la atmósfera joviana.

 
 

Adrastea es el segundo satélite de Júpiter en orden de distancia al planeta y es el más pequeño de los cuatro satélites interiores. Fue descubierto en las fotografías tomadas por la sonda espacial Voyager 2 en 1979, y posteriormente, en 1983, tomó oficialmente el nombre de la mítica Adrastea, hija de Júpiter y de Ananké.

Este satélite pertenece al Grupo de Amaltea de pequeñas lunas jovianas y se encuentra dentro del anillo planetario de Júpiter. Su órbita se encuentra dentro de la distancia orbital síncrona del planeta, por lo que las fuerzas de marea causan un lento descenso en su altura orbital. Adrastea fue descubierto por David C. Jewitt y G. Edward Danielson en las fotografías de la sonda Voyager 2 tomadas el 8 de julio de 1979 , y recibió su designación S/1979 J 1 tras la publicación del descubrimiento en la revista Science (vol. 206, p. 951, 23 de noviembre de 1979).Aunque aparece solo como un punto, fue el primer satélite en ser descubierto por una nave interplanetaria. Prontamente, después de su descubrimiento, otros dos de los satélites interiores de Júpiter (Tebe y Metis) fueron observados en las imágenes tomadas unas pocas semanas antes por la sonda Voyager 1. La nave Galileo se habilitó para determinar la forma del satélite en 1998, pero las imágenes capturadas fueron pobres. En 1983, Adrastea fue oficialmente nombrado en honor a la ninfa griega Adrastea, la hija de Zeus y su amante Ananké.

Adrastea tiene una forma irregular con unas medidas de 20×16×14 km.Esto hace que Adrastea sea el más pequeño de los cuatro satélites interiores. La composición y masa de Adrastea no son conocidos, pero asumiendo que su densidad media es como la de Amaltea,(alrededor de 0,86 g/cm³) su masa puede ser estimada en cerca de 2×1015kg. La densidad de Amaltea implica que el satélite está compuesto de agua en forma de hielo con una porosidad de un 10 a 15 por ciento, y Adrastea puede ser muy similar. No hay detalles de la superficie conocidos, dada la baja resolución de las imágenes disponibles.




Ganímedes es el satélite más grande de Júpiter, así como también el más grande del Sistema Solar. De hecho es mayor que el planeta Mercurio aunque sólo tiene la mitad de su masa. También tiene un campo magnético propio, por lo que se cree que su núcleo puede contener metales. Fue descubierto por Galileo Galilei en 1610. Galileo le dio el nombre de Júpiter III por ser el tercer satélite a partir del planeta que podía observarse con su telescopio. Al igual que los demás satélites galileanos su nombre actual fue propuesto por Simon Marius poco después de su descubrimiento. El nombre de Ganímedes proviene del escanciador mitológico de los dioses griegos. Este nombre sólo fue popularizado a partir de la mitad del siglo XX.

Ganímedes está compuesto de silicatos y hielo, con una corteza de hielo que flota encima de un fangoso manto que puede contener una capa de agua líquida. Las indicaciones preliminares de la nave orbital Galileo sugieren que Ganímedes tiene una estructura diferenciada en tres capas: un pequeño núcleo de hierro fundido o de hierro y azufre en el centro, rodeado por un manto de sílice rocoso con una corteza helada en lo más exterior. Este centro metálico hace pensar en un mayor grado de calentamiento de Ganímedes de lo que se había propuesto previamente. De hecho, Ganímedes puede ser similar a Ío con una capa exterior adicional de hielo.
La superficie de Ganímedes es una mezcla aproximadamente igual de dos tipos de terreno: uno muy viejo, muy craterizado y las regiones oscuras y algo más jóvenes (aunque todavía viejas) marcadas con una serie extensa de ranuras y anillos de origen claramente tectónica.
La corteza de Ganímedes parece estar dividida en placas tectónicas, como la Tierra. Las placas tectónicas puede moverse independientemente y actuar a lo largo de zonas de la fractura que producen las cordilleras. También se han observado flujos de lava (ya solidificada). En este aspecto, Ganímedes puede ser más similar a la Tierra que cualquiera de los planetas Venus o Marte (aunque no hay ninguna evidencia de actividad tectónica reciente). Se observan terrenos con ranuras y anillos similares a los que se ven en los satélites Encélado, Miranda y Ariel. Las regiones oscuras son similares a la superficie de Calisto.

El Telescopio Espacial Hubble ha encontrado evidencias de oxígeno en una tenue atmósfera en Ganímedes, muy similar al encontrado en Europa. El oxígeno se produce cuando la radiación que baña el hielo superficial de Ganímedes lo descompone en hidrógeno y oxígeno y el primero se pierde en el espacio por su baja masa atómica.
Los primeros sobrevuelos de Ganímedes de la nave Galileo descubrieron que el satélite tiene su propia magnetosfera. Probablemente se genera de un modo similar a la magnetósfera de la Tierra: es decir, resulta del movimiento de material conductivo en su interior. Se cree que pueda existir una capa de agua líquida con una alta concentración de sal.


  
     
 

Miranda recibe su nombre de un personaje, la hija del mago Próspero, de la obra de William Shakespeare La Tempestad (The Tempest). La inclinación de la órbita de Miranda (4,338º) es muy alta para un cuerpo tan próximo a su planeta. Es posible que en algún momento estuviese en resonancia orbital 3:1 con Umbriel. La fricción provocada por las fuerzas de marea podría haber causado un calentamiento al interior del satélite y ser el origen de la actividad geológica.

Miranda es un cuerpo cuasi-esférico de 472 km de diámetro. Todo parece indicar que el nacimiento del satélite fue extremadamente violento, debido a la extraordinaria orografía. La superficie de Miranda está formada en su mayoría de hielos de agua, siendo el interior posiblemente formado por rocas silicatadas y compuestos ricos en metano. Geológicamente, Miranda ha sido el cuerpo más activo del Sistema Solar. 

La superficie está atravesada por grandes cañones de hasta 20 km de profundidad con regiones de terreno resquebrajado indicando una muy intensa actividad geológica en el pasado. Se piensa que esta actividad geológica podría estar relacionada con efectos de marea producidos por Urano. Sin embargo, es más aceptada la teoría de que en el pasado Miranda sufrió un fuerte impacto que estuvo a punto de destruir el satélite. Otra teoría, que ahora ya no se considera tan válida, dice que en el pasado Miranda sufrió un fuerte impacto que la partió en trozos. Con el tiempo, los fragmentos se volvieron a juntar dando el aspecto de cuerpo remendado que tiene actualmente. 




Calisto fue descubierto por Galileo en enero de 1610 junto con los otros tres grandes satélites jovianos: Ganímedes, Ío, y Europa.Este satélite recibe su nombre de una de las muchas amantes de Zeus en la mitología griega, donde Calisto era una ninfa (o, según otras fuentes, hija de Licaón), que estaba asociada con la diosa de la caza Artemisa. El nombre fue propuesto por el astrónomo Simon Marius poco después del descubrimiento del satélite.Marius atribuyó la sugerencia a Johannes Kepler. Sin embargo, los nombres de los satélites galileanos cayeron en desuso durante un tiempo considerable y no se volvió a generalizar su utilización hasta mediados del siglo XX. En gran parte de la literatura astronómica relativamente reciente, Calisto es citado por su designación de números romanos, Júpiter IV, un sistema introducido por Galileo, o como el «cuarto satélite de Júpiter».

Calisto es el satélite galileano más lejano de Júpiter. Orbita a una distancia de aproximadamente 1.880.000 km (26,3 veces el radio de Júpiter, 71.398 km). Esta es significativamente superior a la del siguiente satélite galileano, Ganímedes, con un radio orbital de sólo 1.070.000 km. El resultado de esta distancia relativamente grande es que Calisto no está afectado por la resonancia orbital que afecta a los otros tres satélites galileanos; además, es probable que nunca le haya afectado.
Igual que para muchos otros satélites planetarios, la rotación de Calisto es síncrona, es decir, su período orbital es igual a su período de rotación. La duración del día calistiano, idéntica a su período orbital, es de unos 16,7 días terrestres. Tiene una órbita muy poco excéntrica y poco inclinada respeto al ecuador joviano. Esta órbita cambia casi periódicamente a causa de las perturbaciones solares y planetarias. Los cambios de la excentricidad van de 0,0072 a 0,0076, mientras que la inclinación varía de 0,2 a 0,6º.Estas variaciones orbitales hacen que la inclinación axial (el ángulo entre el eje rotacional y el plano de la órbita) varíe entre 0,4 y 1,6°.

La desgastada superficie de Calisto rodea una fría, rígida y congelada litosfera de un grueso que puede variar de 80 a 150 km. Los estudios del campo magnético de Júpiter y sus satélites sugieren un océano salado de 50-200 km de grueso, que puede quedar por debajo de la corteza. Se constató que Calisto se comporta en el variable campo magnético de Júpiter como si fuera una esfera perfectamente conductora de la electricidad, es decir, el campo magnético de Júpiter no puede penetrar dentro del satélite, lo que sugiere una capa muy conductora de al menos 10 km de grosor.La existencia de un océano es más probable si el agua contuviera una pequeña cantidad de amoníaco u otro crioprotector. En este caso, el océano podría ser de hasta 250 o 300 km. Sin embargo, en caso de que no hubiera océano, la litosfera de Calisto sería de hasta 300 km de grosor.




Caronte es el satélite más grande de Plutón, descubierto por el astrónomo estadounidense James W. Christy en 1978. Su nombre proviene de un personaje de la mitología griega que se encargaba de llevar las almas al reino de Hades. Su forma es esférica y está formado principalmente por hielo de agua. Tiene la particularidad de mostrar siempre la misma cara a Plutón y ver siempre la misma cara de éste mientras rotan ambos sobre su centro de masa.Durante muchos años se pensó que Caronte era el único satélite que orbitaba alrededor de Plutón, pero a finales de 2005 se anunció la existencia de otros dos pequeños cuerpos que se denominaron provisionalmente S/2005 P 1 y S/2005 P 2. En febrero de 2006 el Telescopio espacial Hubble confirmó la presencia de estos dos cuerpos y en junio de ese mismo año la Unión Astronómica Internacional les puso nombre, pasándose a denominar Hidra y Nix respectivamente. Caronte fue descubierto el 22 de junio de 1978 por el astrónomo del Observatorio Naval de los Estados Unidos James W. Christy, que notó algo muy peculiar en las imágenes de Plutón obtenidas con el telescopio del observatorio de Flagstaff. Las imágenes obtenidas presentaban a Plutón con una forma ligeramente alargada, mientras que las estrellas que aparecían en la misma fotografía no presentaban esa distorsión.

El nombre de Caronte procede del encargado en la mitología griega de conducir a las almas de los recién muertos a través de la laguna Estigia para llevarlos al reino de Hades, que en la mitología romana corresponde a Plutón. El diámetro de Caronte es de cerca de 1.207 km, apenas un poco más de la mitad del de Plutón, con una superficie de 4.580.000 km². A diferencia de Plutón, que está cubierto con hielos de nitrógeno y metano, la superficie de Caronte parece estar dominada por el hielo de agua. Asimismo parece no tener atmósfera. En 2007, las observaciones llevadas a cabo por el Observatorio Gemini de hidratos de amoníaco y cristales de agua en la superficie de Caronte sugirieron la presencia de "cryo-geysers" activos. Los eclipses mutuos de Plutón y Caronte en la década de 1980 permitieron a los astrónomos analizar las líneas espectrales de Plutón y la de ambos astros combinados. Substrayendo el espectro de Plutón del total, pudieron determinar la composición de la superficie de Caronte.
El volumen y masa de Caronte nos permiten calcular su densidad; sabiendo esto, podemos decir que es un cuerpo helado y contiene menos rocas en proporción que las que posee su compañero, apoyando la idea de que Caronte fue creado por un impacto gigantesco en el manto helado de Plutón (véase "Formación" más adelante). Existen dos teorías en conflicto acerca de la estructura interna de Caronte: algunos científicos creen que se trata de un cuerpo diferenciado como Plutón, con un núcleo de roca y un manto de hielo, mientras otros creen que Caronte tiene una composición uniforme. Se han encontrado pruebas que sustentan la primera hipótesis. El hallazgo de hidratos de amoníaco y cristales de agua en la superficie de Caronte sugiere la presencia de "cryo-geysers" activos. El hecho de que el hielo estuviera aún en forma cristalina sugiere que había sido depositado recientemente, ya que la radiación solar habría degradado el hielo antiguo hasta llevarlo a un estado amorfo luego de 30.000 años aproximadamente.
Se cree que Plutón y Caronte pudieron haber sido dos cuerpos que colisionaron antes de entrar en órbita mutua. La colisión habría sido lo suficientemente violenta como para llevar a punto de ebullición los hielos volátiles como el metano, pero no lo suficiente para ser interrumpida
El hecho de que Caronte en realidad no gire alrededor de Plutón como un satélite, sino que por el contrario tanto Plutón como Caronte lo hagan alrededor del centro de masas del sistema, ha hecho que muchos no consideren a Plutón y Caronte como planeta y satélite respectivamente, sino más bien como un planeta enano doble.



Europa es un satélite del planeta Júpiter, el menor de los cuatro satélites galileanos. Fue llamado así por Europa, una de las numerosas conquistas amorosas de Zeus en la mitología griega. Simon Marius sugirió el nombre de "Europa" tras su descubrimiento, pero este nombre, así como el nombre de las otras lunas galileanas, no fueron de uso común hasta mediados del siglo XX. En gran parte de la literatura astronómica temprana aparece mencionado por su designación numeral romana, "Júpiter II" o como el "segundo satélite de Júpiter".

La composición grosso modo de Europa es parecida a la de los planetas interiores, estando compuesta principalmente por rocas silíceas. Tiene una capa externa de agua de unos 100 km de espesor (parte como hielo en la corteza, parte en forma de océano líquido bajo el hielo). Datos recientes sobre el campo magnético observado por la sonda Galileo indican que Europa crea un campo magnético a causa de la interacción con el campo magnético de Júpiter, lo que sugiere la presencia de una capa de fluido, probablemente un océano líquido de agua salada. Puede que también tenga un pequeño núcleo metálico de hierro.
La superficie de Europa es muy lisa. Se han observado pocos accidentes geográficos de más de unos cientos de metros de altura. Las importantes marcas entrecruzadas de la superficie de Europa parecen estar causadas por las diferencias de albedo, con escaso relieve vertical. Hay pocos cráteres en Europa, solo tres cráteres mayores de 5 km de diámetro: Pwyll, de 39 km de diámetro, es el más conocido. El albedo de Europa es uno de los mayores de todas las lunas. Esto podría indicar una superficie joven y activa; basándose en estimaciones sobre la frecuencia del bombardeo de cometas que probablemente soporta Europa, su superficie no puede tener más de 30 millones de años. El poco relieve y las marcas visibles en la superficie de Europa se asemejan a las de un océano helado de la Tierra, y se piensa que bajo la superficie helada de Europa hay un océano líquido que se mantiene caliente por el calor generado por las mareas de Júpiter. La temperatura de la superficie de Europa es de 110 K (-160° C) en el ecuador y de solo 50 K (-210° C) en los polos. Los mayores cráteres parecen estar rellenos de hielo nuevo y plano; basándose en esto y en la cantidad de calor generado en Europa por las fuerzas de marea, se estima que la corteza de hielo sólido tiene un espesor aproximado entre 10-30 km, lo que puede significar que el océano líquido pueda tener una profundidad de 90 km.
La característica más llamativa de la superficie de Europa son una serie de vetas oscuras que se entrecruzan por toda la superficie de la luna. Estas vetas se asemejan a las grietas del hielo marino en la Tierra; un examen detallado muestra que las orillas de la corteza de Europa a cada lado de las grietas están desplazadas de su posición original. Las mayores franjas tienen unos 20 km de un lado a otro con difusas orillas externas, estriaciones regulares, y una franja central de material más claro, que se cree que se ha originado por una serie de erupciones volcánicas de agua o géiseres al abrirse la corteza y quedar expuestas las capas más cálidas del interior. El efecto es similar al observado en la Tierra en la cordillera dorsal oceánica o zona rift. Se cree que estas fracturas se han producido en parte por las fuerzas de marea ejercidas por Júpiter. Se piensa que la superficie de Europa se desplaza hasta 30 metros entre la marea alta y baja. Puesto que Europa está anclada por la marea (en marea muerta, como la Luna respecto a la Tierra) con Júpiter y siempre mantiene la misma orientación hacia el planeta, las fuerzas deben seguir un patrón distintivo y predecible. Solo las fracturas más recientes de Europa parecen ajustarse a este patrón predecible; otras fracturas parecen haber ocurrido en orientaciones cada vez más diferentes cuanto más antiguas son. Esto podría explicarse si la superficie de Europa hubiese rotado ligeramente más rápido que su interior, un efecto que es posible, ya que el océano desacopla la superficie de la luna de su manto rocoso y al efecto remolque de la gravedad de Júpiter sobre la corteza exterior de la luna. Comparaciones de las fotos del Voyager y de la sonda Galileo sugieren que la corteza de Europa rota como mucho una vez cada 10 milenios con relación a su interior.

Se ha propuesto que puede existir vida en este hipotético océano bajo el hielo, tal vez sustentada en un entorno similar a aquél existente en las profundidades de los océanos de la Tierra cerca de las chimeneas volcánicas o en el Lago Vostok en la Antártida. No hay pruebas que sustenten esta hipótesis; no obstante, se han hecho esfuerzos para evitar cualquier posibilidad de contaminación. La misión Galileo concluyó en septiembre de 2003 con la colisión de la astronave en Júpiter. Si se hubiese abandonado sin más la nave, no esterilizada, podría haber colisionado en el futuro con Europa, contaminándola con microorganismos terrestres. La introducción de estos microorganismos hubiese hecho casi imposible determinar si Europa había tenido alguna vez su propia evolución biológica, independientemente de la Tierra.
En un reciente estudio se ha estimado que Europa tiene suficiente cantidad de agua líquida y que ésta tiene una elevada concentración de oxígeno, incluso mayor que en nuestros mares. Concentraciones semejantes serían suficientes para mantener no solo microorganismos, sino formas de vida más complejas.


La Luna es el único satélite natural de la Tierra y el quinto satélite más grande del Sistema Solar. Es el satélite natural más grande en el Sistema Solar en relación al tamaño de su planeta, un cuarto del diámetro de la Tierra y 1/81 de su masa, y es el segundo satélite más denso después de Ío. Se encuentra en relación síncrona con la Tierra, siempre mostrando la misma cara; el hemisferio visible está marcado con oscuros mares lunares de origen volcánico entre las brillantes montañas antiguas y los destacados astroblemas. A pesar de ser el objeto más brillante en el cielo luego del Sol, su superficie es en realidad muy oscura, con una reflexión similar a la del carbón. Su prominencia en el cielo y su ciclo regular de fases han hecho de la Luna una importante influencia cultural desde la antigüedad dentro del lenguaje, el calendario, el arte y la mitología. La influencia gravitatoria de la Luna produce las corrientes marinas, las mareas y el aumento de la duración del día. La distancia orbital de la Luna, cerca de treinta veces el diámetro de la Tierra, hace que tenga en el cielo el mismo tamaño que el Sol, permitiendo a la Luna cubrir exactamente al Sol en eclipses solares totales.

La Luna es el único cuerpo celeste en el que el hombre ha realizado un descenso tripulado. Aunque el programa Luna de la Unión Soviética fue el primero en alcanzar la Luna con una nave espacial no tripulada, el programa Apolo de Estados Unidos consiguió las únicas misiones tripuladas hasta la fecha, comenzando con la primera órbita lunar no tripulada por el Apolo 8 en 1968, y seis alunizajes tripulados entre 1969 y 1972, siendo el primero el Apolo 11 en 1969. Estas misiones regresaron con más de 380 kg de roca lunar, que han sido utilizadas para desarrollar una detallada comprensión geológica de los orígenes de la Luna (se cree que se ha formado hace 4,5 mil millones de años en un gran impacto), la formación de su estructura interna y su posterior historia.
Desde la misión del Apolo 17 en 1972, ha sido visitada únicamente por sondas espaciales no tripuladas, en particular por los astromóviles soviéticos Lunojod. Desde 2004, Japón, China, India, Estados Unidos, y la Agencia Espacial Europea han enviado orbitadores. Estas naves espaciales han confirmado el descubrimiento de agua helada fijada al regolito lunar en cráteres que se encuentran a la sombra permanentemente y están ubicados en los polos. Futuras misiones tripuladas a la Luna han sido planeadas, pero no puestas en marcha aún; la Luna se mantiene, bajo el tratado del espacio exterior, libre para la exploración de cualquier nación con fines pacíficos.